La economía global repuntó con fuerza en 2021, creciendo alrededor del 6% al regresar la demanda y surtir efecto los estímulos. La construcción y la industria lideraron buena parte de la recuperación, impulsadas por el gasto público en infraestructura y una ola de inversión privada aplazada.
El rápido reinicio también tensó las cadenas de suministro: los precios del acero, la energía y el flete subieron con fuerza y los plazos de entrega se alargaron, primeras señales de la inflación que definiría el año siguiente.